Queridos Melchor, Gaspar y Baltasar:
Tras haber hecho balance de mi comportamiento durante todo el año pasado concluí en que aun no siendo siempre bueno, fue un año lleno de alegrías y aprendizaje. Todo transcurrió por donde tenía que transcurrir y finalmente me veo en uno de los mejores momentos de mi vida a día de hoy. También creo conveniente aclarar que tampoco fui malo, simplemente se produjeron cambios siempre orientados hacia bien, dolorosos pero debidamente encauzados.
Sería absurdo pedir regalos, los verdaderos regalos han ido llegando a lo largo de este año cargado de tantas y tan buenas cosas. Quería agradeceros sobre todo que me hubieseis permitido conocer a tanta gente que me aportó tanto, que me permitieseis haber viajado para conocerme a mí mismo y que día a día me deis la oportunidad de recibir un regalo nuevo.
Si pasais por casa, como los años anteriores, recordad por favor que teneis debajo del arbol una copita de Cava. Por favor, tened cuidado con ella, si bebeis no conduzcais camellos. Ellos pueden entrar si quereis pero aseguraos de que no pisan el parquet porque harán ruido y despertarán a mis padres, ¡y no sabéis qué mala leche tienen cuando los despierto yo!
Una última cosa... Si finalmente decidís venir, y aunque no me guste pedir, sí me gustaría que si me encontráis dormido no me despertéis. Uno de los múltiples regalos que recibí es la capacidad de soñar tan alto, cada noche para mi es un regalo, un sueño nuevo, una nueva ilusión... Todas las mañanas el hecho de despertarme confundiendo realidad con sueñño, saber que viví lo que quise, es mi regalo diario, dejadme dormir... Eso es todo cuanto quiero, soñar.
Espero que paséis una buena noche y hagáis realidad los sueños de miles de personas, los míos siempre serán altos.
Un abrazo. A.
No hay comentarios:
Publicar un comentario