Dicen que cuando naces se enciende una luz y esa luz comienza a resplandecer. Yo creo que de ahí viene el término dar a luz. Esa luz continua brillando hasta que se apaga y esa luz eres tú. El mundo está tan contento con tu llegada que celebra tu nacimiento colocando en su infinito cielo una pequeña partícula de luz que te observa y que te recuerda quién eres y a eso le llaman estrella.
En las noches en las que el cielo está despejado disfruto contemplando con mucha calma todas las luces que iluminan el cielo, todas las vidas de personas que brillan en el infinito. A veces tengo la suerte de observar una estrella fugaz que da su último y precioso estertor y otras veo como 2 estrellas se unen creando una más grande... Pero en todo este tiempo jamás he tenido la oportunidad de contemplar mi estrella. Entendí todo esto una noche bajo nuestro cielo estrellado. Nosotros estábamos abrazados disfrutándolo tal y como había soñado y, sin haber dicho nada y diciéndolo todo, nos encontramos en nuestro cielo.
Nuestra mirada recorrió lentamente el cielo cuando ella me señaló, con su siempre perfecta y sincera sonrisa, 3 estrellas alineadas. Sin darme tiempo a decir nada me indicó 2 fulgurantes estrellas y cuando las vimos sentimos que tenían un brillo especial y, sin saber aún a día de hoy cómo, supimos que aquellas 2 estrellas tan próximas, tan destinadas, eran las nuestras. Finalmente me había encontrado a mí mismo y ella, como no podía ser de otro modo, estaba a mi lado. Me encontré y la encontré, nos encontramos. Nos besamos bajo nuestro cielo.
Fue así como encontré mi primer te quiero sin pero, bajo nuestro infinito y con ella. Con ella al infinito. Ahora noche tras noche veo a mi estrella brillar y sé quien soy, ahora día tras día veo a mi pequeña estrella y me hace ser quien soy y... Hablando de mi pequeña estrella... Hablando de ella: Ella me enseñó que las personas que suben de la tierra al cielo son ángeles, pero las personas que bajan del cielo a la tierra... Son estrellas.
Gracias por enseñarme tanto con tu llegada, te quiero Sara.
18.4.12
11.4.12
EL CASO LUISA
Hola a todos, mi nombre es Luisa tengo 25 años y voy a explicar mi caso de una manera pormenorizada para llegar a aclarar las circunstancias que rodean mi trauma agorafóbico y mi colacaofobia, que desde aquel día padezco con tan dolorosa intensidad. Me referiré a partir de ahora a aquel día 6 de Abril de 2012 con el nombre "día S" para así ahorrarme cualquier tipo de percance que pueda producirme una evocación mental dolorosa.
Me gustaría comenzar explicando mi vida antes del anteriormente citado "día S": yo era una chica de 25 años, sencilla. Todos los días me levantaba a las 8 para ir a trabajar, llegaba a las 2 y media y comía para luego poder descansar un rato y estar con mis amigos, pero todo esto los días que no tenía entrenamiento puesto que juego al fútbol. Adoraba jugar al fútbol y lo hacía en el Carmelitas, un equipo femenino que, a pesar de no caracterizarse por un elevado nivel técnico y exquisita calidad, sí mostraba un compañerismo envidiable.
El denominado "día S" fuimos invitadas a la participación de un torneo en Santa María de Oia, villa que está situada entre Baiona y A Guarda. Tuvimos un inicio de torneo con unas sensaciones geniales aunque el resultado no acompañó demasiado, sin embargo estabamos animadas y decidimos levantarnos y demostrar nuestra valía tras el primer partido. Después de haber finalizado nuestro partido y darme una satisfactoria ducha decidí quedarme a pie de campo visualizando el encuentro entre el UVCD Candeán y el Deportivo Uruguay, ya que consideré que podríamos enfrentarnos a cualquiera de los contendientes en la fase de cruces. El partido gozaba de una intensidad elevada y el Candeán consiguió adelantarse por partida doble en el marcador y llegar a dominar el encuentro con claridad. Finalizando el partido una de las mejores jugadoras del Candeán, que portaba el número 12, se internó en la banda derecha de una manera magistral. Tan magistral fue que la defensa solo pudo recurrir a la clásica infracción futbolística para pararla, con un tackle inoportuno a ras de suelo. La falta fue al borde del área y la jugadora número 12 se levantó decidida con la convicción mágica de que besaría las redes el balón tras salir de su CTR 360 azul oscura, control total.
La jugadora número 12 amarró el balón con decisión y lo posó con suavidad en el suelo mientras pidió la distancia reglamentaria para la correcta ejecución de la pena. El colegiado contó 11 metros y colocó la barrera para que posteriormente la portera celeste la dispusiese a su gusto para evitar el tercer gol blanco. La jugadora número 12 tras haber cuantificado 4 pasos de rigor y haber visualizado la escuadra derecha inició una carrera decisiva y... Antes de comenzar la narración del trágico suceso en sí me gustaría hacer una aclaración: la temperatura aquel día era aproximadamente de 5 Cº y, teniendo yo una considerable sensación térmica negativa, vi en un colacao caliente la mejor solución al anteriormente citado problema, por lo que estaba degustandolo mientras observaba el encuentro de gran nivel. Volviendo al transcurso de la acción principal, la jugadora número 12 finalmente avanzó hacia el balón y golpeó con gran virulencia e intención aquel balón, que salió directamente disparado hacia la escuadra derecha, la cual he de añadir que estaba próxima a mi ubicación.
El balón salió de la bota de la jugadora a una velocidad de 30 km/h o similar, la dirección era la correcta sin embargo nadie contó con la parábola transversal que posteriormente describiría, que lo alejaría de su objetivo primero acercándolo a su objetivo segundo: mi colacao. La ecuación es sencilla: el balón con una trayectoria transversal impactó a 30 km/h contra mi colacao, que en ese preciso instante tenía una velocidad de 0 km/h y debido a la fuerza de la gravedad y rozamiento existentes en la atmosfera terrestre el colacao saltó a unos 15 km/h aproximadamente hacia mi chándal y parte del suelo. La reacción del público tras la magnífica jugada fue homogénea, habiéndose vivido una sensación de júbilo y sorpresa a partes iguales con un estallido de risa por parte de la afición local. Tras su mágica jugada la jugadora número 12, sin estar de acuerdo con la opinión del público, se lamentó de su desviada primera intención y no pudo sino darse la vuelta con un semblante de decepción que manifestaría con un movimiento estilo molinillo con el brazo derecho mientras que, por otra parte, dejó a la vista unas preciosas caderas culminadas con un perfecto culito cuando se dio la vuelta.
Espero que con la descripción de este traumático suceso se pueda comprender el por qué de mis tan recientes tramas, así mismo quisiera agradecer todas las muestras de apoyo que he recibido día sí y día también, particularmente una de un bar cercano a la iglesia de Candeán que, solidarizándose con mi caso, me ha invitado a un años entero de colacaos en una habitación con paredes acolchadas para prevenir riesgos. Tales muestras de apoyo son las que me llenan y me ayudan a seguir adelante en mi lucha contra mí misma. Por último y como conclusión a este suceso me gustaría mandar un fuerte abrazo y todo mi apoyo a mi amigo Sergio Ramos, el cual vivió algo parecido a lo mío. Sergio, ya sé lo que se siente, estoy contigo.
Atentamente, Luisa.
Me gustaría comenzar explicando mi vida antes del anteriormente citado "día S": yo era una chica de 25 años, sencilla. Todos los días me levantaba a las 8 para ir a trabajar, llegaba a las 2 y media y comía para luego poder descansar un rato y estar con mis amigos, pero todo esto los días que no tenía entrenamiento puesto que juego al fútbol. Adoraba jugar al fútbol y lo hacía en el Carmelitas, un equipo femenino que, a pesar de no caracterizarse por un elevado nivel técnico y exquisita calidad, sí mostraba un compañerismo envidiable.
El denominado "día S" fuimos invitadas a la participación de un torneo en Santa María de Oia, villa que está situada entre Baiona y A Guarda. Tuvimos un inicio de torneo con unas sensaciones geniales aunque el resultado no acompañó demasiado, sin embargo estabamos animadas y decidimos levantarnos y demostrar nuestra valía tras el primer partido. Después de haber finalizado nuestro partido y darme una satisfactoria ducha decidí quedarme a pie de campo visualizando el encuentro entre el UVCD Candeán y el Deportivo Uruguay, ya que consideré que podríamos enfrentarnos a cualquiera de los contendientes en la fase de cruces. El partido gozaba de una intensidad elevada y el Candeán consiguió adelantarse por partida doble en el marcador y llegar a dominar el encuentro con claridad. Finalizando el partido una de las mejores jugadoras del Candeán, que portaba el número 12, se internó en la banda derecha de una manera magistral. Tan magistral fue que la defensa solo pudo recurrir a la clásica infracción futbolística para pararla, con un tackle inoportuno a ras de suelo. La falta fue al borde del área y la jugadora número 12 se levantó decidida con la convicción mágica de que besaría las redes el balón tras salir de su CTR 360 azul oscura, control total.
La jugadora número 12 amarró el balón con decisión y lo posó con suavidad en el suelo mientras pidió la distancia reglamentaria para la correcta ejecución de la pena. El colegiado contó 11 metros y colocó la barrera para que posteriormente la portera celeste la dispusiese a su gusto para evitar el tercer gol blanco. La jugadora número 12 tras haber cuantificado 4 pasos de rigor y haber visualizado la escuadra derecha inició una carrera decisiva y... Antes de comenzar la narración del trágico suceso en sí me gustaría hacer una aclaración: la temperatura aquel día era aproximadamente de 5 Cº y, teniendo yo una considerable sensación térmica negativa, vi en un colacao caliente la mejor solución al anteriormente citado problema, por lo que estaba degustandolo mientras observaba el encuentro de gran nivel. Volviendo al transcurso de la acción principal, la jugadora número 12 finalmente avanzó hacia el balón y golpeó con gran virulencia e intención aquel balón, que salió directamente disparado hacia la escuadra derecha, la cual he de añadir que estaba próxima a mi ubicación.
El balón salió de la bota de la jugadora a una velocidad de 30 km/h o similar, la dirección era la correcta sin embargo nadie contó con la parábola transversal que posteriormente describiría, que lo alejaría de su objetivo primero acercándolo a su objetivo segundo: mi colacao. La ecuación es sencilla: el balón con una trayectoria transversal impactó a 30 km/h contra mi colacao, que en ese preciso instante tenía una velocidad de 0 km/h y debido a la fuerza de la gravedad y rozamiento existentes en la atmosfera terrestre el colacao saltó a unos 15 km/h aproximadamente hacia mi chándal y parte del suelo. La reacción del público tras la magnífica jugada fue homogénea, habiéndose vivido una sensación de júbilo y sorpresa a partes iguales con un estallido de risa por parte de la afición local. Tras su mágica jugada la jugadora número 12, sin estar de acuerdo con la opinión del público, se lamentó de su desviada primera intención y no pudo sino darse la vuelta con un semblante de decepción que manifestaría con un movimiento estilo molinillo con el brazo derecho mientras que, por otra parte, dejó a la vista unas preciosas caderas culminadas con un perfecto culito cuando se dio la vuelta.
Espero que con la descripción de este traumático suceso se pueda comprender el por qué de mis tan recientes tramas, así mismo quisiera agradecer todas las muestras de apoyo que he recibido día sí y día también, particularmente una de un bar cercano a la iglesia de Candeán que, solidarizándose con mi caso, me ha invitado a un años entero de colacaos en una habitación con paredes acolchadas para prevenir riesgos. Tales muestras de apoyo son las que me llenan y me ayudan a seguir adelante en mi lucha contra mí misma. Por último y como conclusión a este suceso me gustaría mandar un fuerte abrazo y todo mi apoyo a mi amigo Sergio Ramos, el cual vivió algo parecido a lo mío. Sergio, ya sé lo que se siente, estoy contigo.
Atentamente, Luisa.
8.4.12
y llegaste tú
Noche tras noche un sueño invade mis pensamientos y a cada noche que pasa le debo un día para expresar el sueño. Llevo años sentándome justo aquí en la misma posición en la que estoy ahora para escribir lo que había soñado y a cada sueño que he tenido las cosas que ello refleja son más confusas e inexactas.
Intentando describir sueños te das cuenta de que tratas de describir emociones y sentimientos, no hechos. Las emociones y los sentimientos son algo tan inefable como la propia naturaleza de los sueños porque ¿sabes acaso como has llegado a ese sueño? ¿Sabes identificar donde es el punto en el que cambias de sueño o dejas de soñar? En todos estos años me he convertido en un cuentasueños y me he dado cuenta de que no he contado nada interesante nunca.
Estos últimos años me los he pasado soñando, imaginando una supuesta realidad que escribí para reforzar mis ganas de obtenerla pero he conseguido algo que ha superado con creces todos mis sueños anteriores. Esta noche me he tumbado, he girado la cabeza ligeramente a la izquierda y he visto todo aquello que ha superado en todo momento mis sueños. Intenso, sólamente intenso, podría hablaros de ese sueño hecho realidad, podría decir que ella fue quien lo hizo realidad. Puedo hablaros hoy aquí de esa sensación de plenitud al verla a mi lado, puedo hablaros de esa mirada tan cercana y cómplice, podría hablaros de su voz susurrándome, o de que no supe donde acababa mi mano y donde empezaba su piel. Puedo hablaros de sus besos, puedo hablaros de ella, que el amanecer nos sorprendió abrazados... Puedo hablaros de tantas cosas pero... Ya no quiero hablar más de mis sueños, todo se acabó.
Intentando describir sueños te das cuenta de que tratas de describir emociones y sentimientos, no hechos. Las emociones y los sentimientos son algo tan inefable como la propia naturaleza de los sueños porque ¿sabes acaso como has llegado a ese sueño? ¿Sabes identificar donde es el punto en el que cambias de sueño o dejas de soñar? En todos estos años me he convertido en un cuentasueños y me he dado cuenta de que no he contado nada interesante nunca.
Estos últimos años me los he pasado soñando, imaginando una supuesta realidad que escribí para reforzar mis ganas de obtenerla pero he conseguido algo que ha superado con creces todos mis sueños anteriores. Esta noche me he tumbado, he girado la cabeza ligeramente a la izquierda y he visto todo aquello que ha superado en todo momento mis sueños. Intenso, sólamente intenso, podría hablaros de ese sueño hecho realidad, podría decir que ella fue quien lo hizo realidad. Puedo hablaros hoy aquí de esa sensación de plenitud al verla a mi lado, puedo hablaros de esa mirada tan cercana y cómplice, podría hablaros de su voz susurrándome, o de que no supe donde acababa mi mano y donde empezaba su piel. Puedo hablaros de sus besos, puedo hablaros de ella, que el amanecer nos sorprendió abrazados... Puedo hablaros de tantas cosas pero... Ya no quiero hablar más de mis sueños, todo se acabó.
Se acabó hablar de mis sueños, toca vivirlos a su lado.
Te quiero Sara, gracias.
1.4.12
tikitikitiki
Hablo de ese intenso segundo, que se resbala... Ese segundo que es eterno y que presagia el estallido. Ese es el segundo previo a que el mundo se coloree: el cielo es más azul, sus ojos brillan más... El césped es más verde, su cara ilumina...
Hablo de ese segundo eterno en el que mis palabras se escapan y se hace el silencio... Ese segundo vacío que me enseña lo perfectamente increíble que es lo siguiente que va a suceder. Ese segundo que duele, que duele porque te llena, que duele porque te hace feliz.
Hablo de ese segundo en el que los recuerdos sobrevuelan la mente en tropel y forman una película de instantes, matices, momentos... Es en ese segundo donde ella está siempre presente. El segundo nos aleja, para darnos todo lo que somos seguidamente. Hablo de esa puta separación entre cielo e infierno, hecho en un jodido segundo. Un maravilloso jodido segundo.
Hablo de ese segundo impaciente que lentamente se consume, ese segundo que aun no queriendo vivirlo tienes que vivirlo para entender la vivacidad de lo siguiente. Hoy hablo de ese segundo en el que encerramos todos nuestros recuerdos, todo nuestro amor... Ese segundo previo a su risa, posterior a mi tontería... Y tras ese segundo... Ella sonríe.
Y cuando ella sonríe todo lo demás... Está de más.
Hablo de ese segundo eterno en el que mis palabras se escapan y se hace el silencio... Ese segundo vacío que me enseña lo perfectamente increíble que es lo siguiente que va a suceder. Ese segundo que duele, que duele porque te llena, que duele porque te hace feliz.
Hablo de ese segundo en el que los recuerdos sobrevuelan la mente en tropel y forman una película de instantes, matices, momentos... Es en ese segundo donde ella está siempre presente. El segundo nos aleja, para darnos todo lo que somos seguidamente. Hablo de esa puta separación entre cielo e infierno, hecho en un jodido segundo. Un maravilloso jodido segundo.
Hablo de ese segundo impaciente que lentamente se consume, ese segundo que aun no queriendo vivirlo tienes que vivirlo para entender la vivacidad de lo siguiente. Hoy hablo de ese segundo en el que encerramos todos nuestros recuerdos, todo nuestro amor... Ese segundo previo a su risa, posterior a mi tontería... Y tras ese segundo... Ella sonríe.
Y cuando ella sonríe todo lo demás... Está de más.
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