No entiendo tu mirada, esa distante que nos aleja tanto, que hace que seamos tan diferentes aunque tan iguales. Tal vez sea yo el que por momentos te recuerde demasiado a tí, más de lo que te gustaría... A lo mejor somos demasiado similares para llevarnos bien, y demasiado similares para llevarnos mal... No entiendo qué es lo que se te pasa por la cabeza... Hay demasiadas cosas que no entiendo, pero si entiendo algo: no te asustes de lo que tú mismo creaste. Soy quién soy, no lo temas.
Ahora me toca a mí, sangre de tu sangre, que lo entiendas. DESPIERTA.
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