Ayer todo comenzó como tenía que haber comenzado y todo terminó como no merecía terminar. Creo que esta frase constituye un buen resumen de toda la montaña rusa de emociones que vivimos, yo el primerísimo, ayer. El Candeán Femenino disputaba en un solo día la Copa que finalizaba la temporada. Las aspiraciones por supuesto que eran altas y el pensamiento en una posible final fue una constante en todo el día. El equipo exhibió un nivel impresionante a lo largo de la fase de liguilla con una arrasadora estadística de 11 goles a favor y 0 en contra en 3 partidos. REPITO: 11 GOLES A FAVOR Y 0 EN CONTRA EN 3 PARTIDOS.
Con este dato se presentaron en una final muy disputada ante el Navia, el equipo rival logró adelantarse en el marcador y en los inicios de segunda parte el colegiado, por llamarle algo, expulsó al entrenador del Candeán, bien expulsado por cierto. Nada de esto habría repercutido en el partido, sin embargo ese tipejo del tres al cuarto con uniforme de árbitro ya bastante criticado por todo el gremio futbolístico femenino se atrevió a expulsar a las 2 personas que quedábamos en el área técnica para hacer los cambios, privándonos de la posibilidad de hacerlos. En la siguiente jugada y tras una reiteración de errores, que supusieron una losa muy dura para el Candeán, expulsó a una de nuestras jugadoras por reírse. El equipo ya harto de un arbitraje que les estaba privando de luchar de tú a tú por el partido se retiró del campo, haciendo campeón al rival.
Ayer... El deporte me falló. Para un chico que afronta con toda su ilusión la entrada a la carrera de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte fue un palo muy duro ver aquel espectáculo tan contrario al deporte. Ayer el deporte no fue justo con ellas. No es justo que un mercenario con silbato pueda privar a un equipo que ha estado desde las 10 de la mañana jugando, a la lluvia, al frío y además, jugando a gran nivel, de luchar por lo que han obtenido con esfuerzo. No es justo que hayan tenido que ser ellas las que abandonaron el campo tras aquel espectáculo y, sin embargo ¡qué grandes! Ayer el deporte no fue justo, ayer el deporte dejó de ser por un instante deporte. Ellas lo supieron y no quisieron seguir y es de admirar porque el deporte significa diversión, esfuerzo, sacrificio, eso es deportividad. Cuando la deportividad es inexistente no merece la pena seguir jugando y tener la valentía suficiente de admitirlo. Por ello, gracias por darnos a todos una lección. Gracias por no solo ser deportistas sino que además también campeonas.
Una vez me dijeron que lo triste no es estarlo, sino estarlo y no admitirlo. Lo que ví ayer me sumió y aún me sume en una profunda tristeza, no por mí sino por ellas. Sino por ella. Al término del partido las caras de tristeza e incredulidad de todas las jugadoras eran evidentes. Todo el esfuerzo que habían desarrollado a lo largo de un duro día se fue a pique por la intromisión de un auténtico inepto. No olvido esas caras de unas niñas no derrotadas, sino privadas de hacer una lucha de la que habrían puesto todo su empeño, dándole al público un espectáculo digno. Pero lo que realmente me mató y me mata aún hoy en día hasta el punto de que no puedo reprimir las lágrimas es recordar la cara de la persona a la que amo tras haber vivido aquello de primera mano. Por todo lo que hemos hablado, por todo lo que hemos vivido sé que ella era la que menos merecía eso. Hemos trabajado mucho juntos: hemos ido a jugar para trabajar los disparos, hemos mantenido horas y horas de conversaciones futbolísticas, hemos debatido sobre partidos, hemos hablado de numerosas mejorías... Y ella estaba sentada con la cara de alguien a quien se le ha privado una lucha de tú a tú, aún sin creérselo y alejada de todos y de todo. Sentí que tuve que abrazarla porque a pesar de todo lo que se había vivido allí, para mí era es y será la eterna campeona. Para mí siempre va a ser la persona más grande. Para mí siempre va a ser mi todo.
En definitiva, abrí este blog para expresarme cuando lo necesitase, para compartirme cuando lo quisiese y para mostrarme cuando la situación lo requiriese. Hoy quiero deciros, Candeán Femenino, que gracias por hacernos disfrutar del torneo desde el primer momento y que tenéis que quedaros con eso. No llevo mucho yendo a los partidos, pero sí he aprendido mucho en este tiempo y lo de ayer fue sólo una lección más. No tenéis una gran afición en numero, pero somos pocos y estamos siempre. No tenéis un blog que ilustre vuestras hazañas deportivas pero cuando ganáis jugando bien durante la semana no se habla de otra cosa. No necesitáis robar cantera de ningún lado porque vosotras lo creáis, lo cual garantiza bloque, unión, amistad y compañerismo. Otros equipos no pueden decir lo mismo. Tenéis solo una mitad de medio campo 1 hora y media a la semana... Y jugáis como si entrenaseis a doble sesión en el Camp Nou todos los días. ¿Que más puedo decir? Lo que habéis hecho y lleváis haciendo durante toda la temporada es grande. Muy, muy grande. Como aficionado os he disfrutado y espero seguir disfrutando así que mucha suerte para la siguiente temporada y recordad que en las peores circunstancias sale lo mejor de cada uno.
Y a tí... Que creo conocerte un poquito menos de lo que te conoces a tí misma. Cada vez que me dices que estos son tus últimos años de fútbol no puedo creerlo y ayer me diste una de las razones más supinas para creérmelo aún menos. Vives el fútbol, lloras el fútbol, sueñas con fútbol, piensas con fútbol... A veces hasta me llamas Rivaldo porque tienes la cabeza en otra parte. Ayer, como siempre fuíste demasiado grande, mereciste muy poco aquello y sin embargo tu actitud a día de hoy es cabeza alta y seguir adelante. ¿Que más puedo decir? Sin que sirva de precedente te haré caso, seguiremos hablando, seguiremos jugando, seguiremos viviendo el fútbol. Hoy más que nunca y tanto como siempre; te quiero.


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