20.6.12

POF!

Hay 2 clases de personas en el mundo: las cultas y las sabias. La diferencia entre ellas es que una persona culta no tiene por qué ser sabia, pero una persona sabia siempre será una persona culta. Creo que la cultura parte de todas las experiencias ajenas a tí, por ello una persona que lee muchos libros será una persona culta, pero ello no la lleva a ser una persona necesariamente sabia. La sabiduría parte del conocimiento de uno mismo y eso no hay libro que lo otorgue. La sabiduría es el arte de la paciencia, la experiencia y de escucharse a uno mismo. Conocerse a uno mismo permite ampliar horizontes y ello propicia el conocimiento de todo lo foráneo a uno, es por ello que las personas sabias son cultas por definición.

Dos personas cultas son capaces de situar estratégicamente los orígenes de una persona de centroeuropa según las migraciones, guerras y sucesos importantes de los últimos años. Ordenando estos datos sitúan los orígenes étnicos de una persona de nacionalidad sueca en 30 segundos y son capaces de aportar datos concretos. No cabe duda de que eso es cultura en estado puro y que es asombroso, sin embargo, la sabiduría parte en hacer toda esa reflexión anterior y concluírla con "tanto conocimiento... Y de qué poco nos sirve".

Esa conclusión tan cargada de naturalidad supuso la conclusión perfecta para 2 personas con tantos conocimientos, porque fue natural como la vida misma. Una persona que no se conoce a sí misma no puede ser natural, y esas 2 personas, con la sonrisa sincera e inocente que las caracteriza continuaron sus actividades habituales. Entendí entonces que la razón de su sabiduría había sido el mero autoconocimiento, el saber que cuanto mas conoces más desconoces y que cuanto más te conoces más deseas conocer. Aprendí que solo cuando te conoces llegas a conocer todo lo que te rodea, porque ello forma parte de tí, y, por último, valoré todo lo que había pasado en aquel instante como uno de los momentos más positivos para mí.

El camino hacia la sabiduría está lleno de desafíos y retos, no siempre se pueden afrontar con la fuerza y entereza necesaria para ellos, pero ahí está la clave: uno mismo. Conócete a tí mismo, descubre tus razones y recuerda que no eres uno más. Sé diferente y especial, fluye y sé tú. Las cosas grandes comienzan con una pequeña chispa de genialidad en momentos inesperados pero que, no obstante, están cargados de magia. Aquel día viendo un España - Eire comprendí gracias a la chispa de mi vida y a la chispa que creó mi chispa algo que llevaba tiempo buscando: el camino hacia uno mismo. No digo con esto que debáis ver más partidos de fútbol... Simplemente disfrutad, vivid y aprended de cada instante, todas y cada una de las cosas que pasan os enseñan algo. Gracias a vosotras por enseñármelo.




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