Intentando describir sueños te das cuenta de que tratas de describir emociones y sentimientos, no hechos. Las emociones y los sentimientos son algo tan inefable como la propia naturaleza de los sueños porque ¿sabes acaso como has llegado a ese sueño? ¿Sabes identificar donde es el punto en el que cambias de sueño o dejas de soñar? En todos estos años me he convertido en un cuentasueños y me he dado cuenta de que no he contado nada interesante nunca.
Estos últimos años me los he pasado soñando, imaginando una supuesta realidad que escribí para reforzar mis ganas de obtenerla pero he conseguido algo que ha superado con creces todos mis sueños anteriores. Esta noche me he tumbado, he girado la cabeza ligeramente a la izquierda y he visto todo aquello que ha superado en todo momento mis sueños. Intenso, sólamente intenso, podría hablaros de ese sueño hecho realidad, podría decir que ella fue quien lo hizo realidad. Puedo hablaros hoy aquí de esa sensación de plenitud al verla a mi lado, puedo hablaros de esa mirada tan cercana y cómplice, podría hablaros de su voz susurrándome, o de que no supe donde acababa mi mano y donde empezaba su piel. Puedo hablaros de sus besos, puedo hablaros de ella, que el amanecer nos sorprendió abrazados... Puedo hablaros de tantas cosas pero... Ya no quiero hablar más de mis sueños, todo se acabó.
Se acabó hablar de mis sueños, toca vivirlos a su lado.
Te quiero Sara, gracias.
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