11.4.12

EL CASO LUISA

Hola a todos, mi nombre es Luisa tengo 25 años y voy a explicar mi caso de una manera pormenorizada para llegar a aclarar las circunstancias que rodean mi trauma agorafóbico y mi colacaofobia, que desde aquel día padezco con tan dolorosa intensidad. Me referiré a partir de ahora a aquel día 6 de Abril de 2012 con el nombre "día S" para así ahorrarme cualquier tipo de percance que pueda producirme una evocación mental dolorosa.

Me gustaría comenzar explicando mi vida antes del anteriormente citado "día S": yo era una chica de 25 años, sencilla. Todos los días me levantaba a las 8 para ir a trabajar, llegaba a las 2 y media y comía para luego poder descansar un rato y estar con mis amigos, pero todo esto los días que no tenía entrenamiento puesto que juego al fútbol. Adoraba jugar al fútbol y lo hacía en el Carmelitas, un equipo femenino que, a pesar de no caracterizarse por un elevado nivel técnico y exquisita calidad, sí mostraba un compañerismo envidiable.

El denominado "día S" fuimos invitadas a la participación de un torneo en Santa María de Oia, villa que está situada entre Baiona y A Guarda. Tuvimos un inicio de torneo con unas sensaciones geniales aunque el resultado no acompañó demasiado, sin embargo estabamos animadas y decidimos levantarnos y demostrar nuestra valía tras el primer partido. Después de haber finalizado nuestro partido y darme una satisfactoria ducha decidí quedarme a pie de campo visualizando el encuentro entre el UVCD Candeán y el Deportivo Uruguay, ya que consideré que podríamos enfrentarnos a cualquiera de los contendientes en la fase de cruces. El partido gozaba de una intensidad elevada y el Candeán consiguió adelantarse por partida doble en el marcador y llegar a dominar el encuentro con claridad. Finalizando el partido una de las mejores jugadoras del Candeán, que portaba el número 12, se internó en la banda derecha de una manera magistral. Tan magistral fue que la defensa solo pudo recurrir a la clásica infracción futbolística para pararla, con un tackle inoportuno a ras de suelo. La falta fue al borde del área y la jugadora número 12 se levantó decidida con la convicción mágica de que besaría las redes el balón tras salir de su CTR 360 azul oscura, control total.

La jugadora número 12 amarró el balón con decisión y lo posó con suavidad en el suelo mientras pidió la distancia reglamentaria para la correcta ejecución de la pena. El colegiado contó 11 metros y colocó la barrera para que posteriormente la portera celeste la dispusiese a su gusto para evitar el tercer gol blanco. La jugadora número 12 tras haber cuantificado 4 pasos de rigor y haber visualizado la escuadra derecha inició una carrera decisiva y... Antes de comenzar la narración del trágico suceso en sí me gustaría hacer una aclaración: la temperatura aquel día era aproximadamente de 5 Cº y, teniendo yo una considerable sensación térmica negativa, vi en un colacao caliente la mejor solución al anteriormente citado problema, por lo que estaba degustandolo mientras observaba el encuentro de gran nivel. Volviendo al transcurso de la acción principal, la jugadora número 12 finalmente avanzó hacia el balón y golpeó con gran virulencia e intención aquel balón, que salió directamente disparado hacia la escuadra derecha, la cual he de añadir que estaba próxima a mi ubicación.

El balón salió de la bota de la jugadora a una velocidad de 30 km/h o similar, la dirección era la correcta sin embargo nadie contó con la parábola transversal que posteriormente describiría, que lo alejaría de su objetivo primero acercándolo a su objetivo segundo: mi colacao. La ecuación es sencilla: el balón con una trayectoria transversal impactó a 30 km/h contra mi colacao, que en ese preciso instante tenía una velocidad de 0 km/h y debido a la fuerza de la gravedad y rozamiento existentes en la atmosfera terrestre el colacao saltó a unos 15 km/h aproximadamente hacia mi chándal y parte del suelo. La reacción del público tras la magnífica jugada fue homogénea, habiéndose vivido una sensación de júbilo y sorpresa a partes iguales con un estallido de risa por parte de la afición local. Tras su mágica jugada la jugadora número 12, sin estar de acuerdo con la opinión del público, se lamentó de su desviada primera intención y no pudo sino darse la vuelta con un semblante de decepción que manifestaría con un movimiento estilo molinillo con el brazo derecho mientras que, por otra parte, dejó a la vista unas preciosas caderas culminadas con un perfecto culito cuando se dio la vuelta.

Espero que con la descripción de este traumático suceso se pueda comprender el por qué de mis tan recientes tramas, así mismo quisiera agradecer todas las muestras de apoyo que he recibido día sí y día también, particularmente una de un bar cercano a la iglesia de Candeán que, solidarizándose con mi caso, me ha invitado a un años entero de colacaos en una habitación con paredes acolchadas para prevenir riesgos. Tales muestras de apoyo son las que me llenan y me ayudan a seguir adelante en mi lucha contra mí misma. Por último y como conclusión a este suceso me gustaría mandar un fuerte abrazo y todo mi apoyo a mi amigo Sergio Ramos, el cual vivió algo parecido a lo mío. Sergio, ya sé lo que se siente, estoy contigo.

Atentamente, Luisa.

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